Ago31

Responsabilidad civil por daños nucleares y radioactivos

Poco antes de que prácticamente España entera se fuera de vacaciones (menos los afortunados que disfrutaron de ellas en julio), el Consejo de Ministros aprobó remitir a las Cortes Generales el Proyecto de Ley de Responsabilidad Civil por daños nucleares o producidos por materiales radiactivos. La norma busca adaptar la legislación española a las modificaciones de los Convenios de París y de Bruselas sobre Responsabilidad Civil en materia de energía nuclear suscritos por España.

Uno de los aspectos más importantes de la nueva normativa, si finalmente se aprueba en su actual redacción como proyecto de ley, es que incluye también un régimen específico de Responsabilidad Civil por daños que puedan causar accidentes en los que se vean involucrados materiales radiactivos que no sean sustancias nucleares.

Entre las principales novedades, el Gobierno destaca, en primer lugar, que los titulares de las instalaciones nucleares están obligados a establecer una cobertura de Responsabilidad Civil por daños nucleares de 1.200 millones de euros. “Los Convenios de París y Bruselas estipulan una responsabilidad mínima de 700 millones y permiten a los Estados ampliarla hasta 1.200 millones, opción elegida por España al considerar que deben ser los titulares de las instalaciones quienes asuman la responsabilidad ante eventuales daños”, argumenta el Gobierno en la remisión a las Cortes del proyecto de ley sobre Responsabilidad Civil por daños nucleares o producidos por materiales radiactivos
Al mismo tiempo, para las instalaciones con riesgo reducido y de transporte, esta cantidad puede ser rebajada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio hasta 70 millones de euros y 80 millones de euros, respectivamente.

Otra novedad de calado es que dentro del concepto de “daño nuclear” que debe ser cubierto por las empresas, se incluyen también los daños medioambientales y las medidas reparadoras necesarias.

Por último, se establece que el período de reclamación será de treinta años para los daños a personas y de diez años para el resto (el período actual es de diez años de manera general).


Ago13

La sostenibilidad no va contra la rentabilidad de la empresa

En el anterior post, Dámaso Álvarez, Responsable de Riesgos Medioambientales comentaba que las empresas deben afrontar en sus decisiones estratégicas el impacto sobre el medio ambiente, las exigencias crecientes de los grupos de interés para que prime la sostenibilidad. En esta línea, Marsh publicó un interesantísimo trabajo, el Libro Blanco sobre Sostenibilidad y Gestión de Riesgos, cuya principal conclusión es que la adopción de una estrategia de sostenibilidad no requiere poner el negocio del revés ni deteriorar su rentabilidad y puede implementarse en forma de pequeños y progresivos cambios en los procesos, como recortar el uso de una materia prima en particular, mantener un mejor control sobre el consumo de agua y energía o reciclar y reutilizar mejor determinados bienes. En el fondo, se trata de aplicar los principios de una buena economía doméstica se señala acertadamente en el estudio.

El informe de Marsh recomienda que las empresas desarrollen una estrategia de sostenibilidad fuerte y sólida, que incluya la identificación y gestión de aquellos riesgos que puedan surgir al reformar los procesos, como son los medioambientales, los que puedan surgir en la cadena de suministro, los de reputación o los riesgos operacionales. Porque sólo cuando han sido evaluados totalmente esos riesgos, las empresas pueden poner en práctica proyectos de sostenibilidad que incluyan la gestión de éstos.

Las estrategias pueden ir dirigidas a intensificar el uso de la tecnología ecológica y de las energías renovables, realizar una gestión más eficiente de los residuos y el reciclado, buscar una reducción progresiva en el uso del agua, y lograr una mayor utilidad de los recursos naturales.

Reducir costes, incrementar las ventas, emanciparse de los grupos de presión, captar la atención de nuevos inversores (como los fondos éticos o las crecientes propuestas de inversión socialmente responsable) y proteger la marca son algunos de los beneficios de asumir una estrategia de sostenibilidad adecuada.

En relación a la marca, la empresa debe vigilar también los estándares éticos y medioambientales de los proveedores y la viabilidad futura de las materias primas empleadas para evitar nuevos riesgos en el futuro.


Ago09

El impacto medioambiental de la actividad de las empresas

Una de las enseñanzas de la catástrofe medioambiental sufrida en el Golfo de México es que las empresas deben aprender a gestionar adecuadamente uno de los riesgos con mayor potencial de crecimiento en los próximos años: el riesgo medioambiental. Porque crece la presión de consumidores, inversores y Gobiernos para que las empresas apliquen modelos sostenibles. Y esa presión colectiva, que se multiplica exponencialmente cuando se produce un siniestro como el sufrido por BP en Estados Unidos y México, está forzando a las empresas a modificar su estrategia y su planificación para asumir la sostenibilidad.

Este nuevo enfoque puede aportar muchos beneficios, tanto para la reputación como para la base del negocio, pero también implica riesgos considerables. Porque actualmente los grupos de interés con los que se relaciona una empresa no sólo la juzgan por sus resultados financieros, sino que, cada vez más, tienen en cuenta su impacto sobre el medio ambiente y sobre la sociedad.

El ahorro de costes que puede aportar una estrategia sostenible es cada vez más evidente, como lo son los riesgos de no implementarla o hacerlo de forma incorrecta. No hace falta ser un adivino para dibujar a medio plazo un escenario en el que los reguladores y los grupos de presión someterán a las empresas a un mayor escrutinio medioambiental.

Esto tiene muchas consecuencias. Por ejemplo, que productos que han sido vendidos legítimamente durante años tengan que ser retirados por su impacto medioambiental, provocando un aumento de costes en la empresa. Cuando las empresas revisen su estrategia comercial deben plantearse si sus productos y servicios aguantarían controles sostenibles más estrictos dentro de cinco años, o de diez años. Porque la empresa debe asumir que esa conciencia medioambiental es cada vez más crítica y tiene que actuar ahora con la vista puesta en que las exigencias de sostenibilidad serán mucho mayores a medio plazo.


Ago02

El seguro mundial se recupera, aunque no alcanza el nivel anterior a la crisis

El seguro, como parte del sector financiero, sufre la crisis a pesar de no haberla generado. El seguro mundial totalizó el pasado año un volumen de primas de 4,06 billones de dólares, lo que representa una caída del 1%, ajustado a la inflación, con un ligero descenso en Vida y estabilidad en No Vida. La rentabilidad y su capital se han recuperado significativamente, aunque todavía no alcanza los niveles anteriores a la crisis. El tradicional informe Sigma de Swiss Re destaca que el volumen de primas en la mayoría de países del mundo creció con más intensidad que el PIB, lo que demuestra la solidez del sector.

Vida sufre una caída del 2%. Estados Unidos y el Reino Unido han sido los mercados más castigados, pero en Italia, Francia o Alemania, entre otros países, las ventas de productos de Vida tradicionales con rendimientos garantizados se han recuperado. Y en los mercados emergentes ha crecido el 4.2%.

No Vida apenas baja el 0,1%, por la menor demanda y los precios más bajos, que han lastrado la rentabilidad. Las primas han descendido en Estados Unidos, Reino Unido y Japón, pero han aumentado en los mercados emergentes, con una sobresaliente China, con un alza del 19%.

El dato negativo es que los resultados de suscripción en los ocho mayores mercados No Vida, que representan el 70% del las primas globales, han sido negativos en 2009, pese a unas menores pérdidas por catástrofes naturales.

Las previsiones para este año son positivas, con un aumento en los ingresos por primas, de la rentabilidad y de los niveles de capital, a medida que la economía mundial consolide su recuperación y retorne a la senda del crecimiento. Esta mejoría beneficiará en particular al seguro de Vida. En cuanto a No Vida, se espera también una recuperación en los crecimientos para los países industrializados, aunque los costosos desastres naturales que ya se han producido impactarán en los resultados técnicos.


Jul06

Más del 50% de las compañías españolas carece de una póliza que las proteja frente a riesgos medioambientales.

Una de cada 3 compañías entrevistadas declara poseer una póliza que la proteja frente a posibles daños ocasionados al medio ambiente, según los datos proporcionados por el estudio Responsabilidad Medioambiental de la Empresa realizado por TNS para ACE Europe Iberia entre más de 700 empresas españolas de agricultura e industria.

A la pregunta ¿está su empresa protegida por alguna póliza específica que le proteja ante riesgos medioambientales?, más del 50% de las compañías (52.8%) dio una respuesta negativa y un 14% declaró desconocer en qué situación se encontraba al respecto.

Los resultados muestran un alto nivel de desprotección y desconocimiento en la empresa española, ya que únicamente los seguros de responsabilidad medioambiental (8,4%) y las pólizas de riesgos ambientales (1,9%) dan respuesta a las exigencias de la Ley 26/2007 sobre Responsabilidad Medioambiental. Esto supone que de las empresas que declaran tener un producto que las proteja en este aspecto sólo el 10,3% tiene una protección real ante riesgos medioambientales.

El 65% de las compañías encuestadas declara no conocer la normativa vigente sobre responsabilidad Medioambiental.

Esta situación  de desprotección es posiblemente debida a que el 65% de las compañías encuestadas declaran  desconocer que desde el 30 de abril de 2010 el gobierno puede hacer obligatorio que las empresas tengan o bien un fondo, un aval o un seguro que haga frente a posibles daños al medioambiente. Como consecuencia el 66,5% de las empresas no ha tomado medidas para asegurar el cumplimiento de la normativa. La mediana y gran empresa tiene un mayor conocimiento de la ley (un 57.5% declara ser consciente) pero a pesar de ello, el 51% tampoco ha tomado medidas.

En lo que respecta a la información recibida, el 18% de las empresas afectadas por la normativa medioambiental confirma que la administración se ha puesto en contacto con ella para informarle, con una mayor incidencia en el sector industrial que en agricultura y ganadería. A pesar de ello, el 66% de las empresas muestra su deseo de contar con más información al respecto, demanda que se repite para todos los tamaños y sectores de empresa. 

Mariola Alfonso, directora del estudio en TNS comenta: “las empresas españolas están altamente comprometidas con el medioambiente y son conscientes de su papel; sin embargo, el nivel de desinformación acerca de la normativa medioambiental existente es elevado y las compañías demandan tener más información.  Se trata de una situación con una doble lectura ya que a pesar de la clara situación de desprotección, se percibe una actitud positiva hacia la mejora, materializada en el hecho de que un tercio de las empresas declare que estaría dispuesta a realizar una inversión para cuidar el medioambiente.”

El 31% de los encuestados recurriría a una aseguradora para obtener más información sobre Responsabilidad Medioambiental.

Ante esta demanda de información presente en el 66% de las empresas encuestadas, la aseguradora se revela como el principal prescriptor a la hora de buscar más información, ya que el 31% recurriría a ella. Esta cifra duplica al segundo medio de información al que se recurriría, la Comunidad Autónoma o Administración autonómica, con un 15%. La aseguradora cobra aún más importancia en el sector de la industria energética, en el que el 43% de las empresas declara que acudiría a su compañía de seguros para saber más.

Además, el seguro es la fórmula que el 43% de las empresas contrataría para protegerse de un posible siniestro medioambiental, mientras que sólo un 5% optaría por la reserva. Destaca el 31% de las compañías que declara que no haría nada para protegerse. 

Para Ángel Díaz, Director General de ACE Europe: “El estudio pone de manifiesto que las aseguradoras somos clave tanto en la información como en el aseguramiento de estos riesgos, con especial incidencia en sectores como el energético. Estos riesgos afectarán a todas aquellas actividades potencialmente dañinas para el medioambiente, como la gestión de residuos y sustancias peligrosas, así como las afectadas por la Ley de Prevención y Control Integrado de la Contaminación”.


Jun30

¿Está la empresa española preparada para afrontar los posibles desastres medioambientales que cause?

Según el estudio realizado por TNS para la aseguradora ACE Europe, de acuerdo a lo la Ley 26/2007 exige, sólo 1 de cada 3 empresas españolas tiene contratada una garantía financiera con la que afrontar las consecuencias de un desastre medioambiental causado por ellas. Sin embargo, la normativa medioambiental que entró en vigor el 30 de Abril de 2007 obliga a las empresas a responsabilizarse de los daños medioambientales que ocasionen, o como popularmente se conoce “quien contamina, paga”. ¿Se encuentra la empresa española en una situación de desprotección ante posibles desastres medioambientales? 

Estas y otras cuestiones se analizarán en la presentación del estudio Responsabilidad Medioambiental de la Empresa realizado por TNS, el próximo martes 6 de Julio a las 10:00 en las oficinas de TNS en Madrid.


Jun28

Seguros: un sector único

De obligada lectura el informe del Comité Europeo de Seguros (CEA) al G-20. Desde el título, “Seguros: un sector único. Por qué el seguro difiere de la banca”, no tiene desperdicio. El argumento es que la banca y el seguro han tenido comportamientos muy diferentes en la crisis financiera internacional que estalló en el verano de 2007 por el derrumbamiento del mercado de hipotecas subprime en Estados Unidos porque “funcionan de acuerdo con modelos empresariales muy distintos y, por consiguiente, presentan perfiles de riesgo muy diversos, tanto en el nivel microprudencial (en términos de estabilidad de cada entidad) así como en el macroprudencial (estabilidad del sistema financiero en su conjunto y repercusión sobre la economía)”.

La actividad fundamental de las aseguradoras es “la mutualización y transformación de riesgos”, mientras que la de la banca es la aceptación de depósitos y la emisión de préstamos, junto con la prestación de diversos servicios a cambio del pago de comisiones. Las aseguradoras suelen contar con una financiación más estable y duradera, que además perciben de forma anticipada (si no se paga la prima, el seguro no es operativo); sus balances presentan una estructura más sencilla y están expuestas a un riesgo de liquidez considerablemente menor. Por lo general, el activo y el pasivo de las aseguradoras están relacionados entre sí.

En cambio, la banca se enfrenta “a menudo a un desajuste estructural entre su activo y su pasivo, lo que genera un riesgo elevado de incurrir en un endeudamiento excesivo. La interconexión entre instituciones es un elemento fundamental en la banca (debido a los préstamos interbancarios), mientras que en el sector asegurador es muy baja. Por tanto, “la volatilidad del capital es mayor en el sector bancario”.

El planteamiento inversor en los seguros es a más largo plazo y se rige por una mayor previsibilidad del pasivo, frente al enfoque más orientado al activo y al corto plazo que se observa en la banca.  La consecuencia es que los perfiles de riesgo de las entidades aseguradoras y de las entidades bancarias difieren de un modo fundamental. “El corazón del modelo empresarial en el sector asegurador es la diversificación del riesgo en el seno de la cartera de seguros así como a lo largo del tiempo. Esto determina el perfil de riesgo de las aseguradoras a largo plazo, a diferencia del comportamiento a corto plazo de las entidades bancarias en relación con el riesgo”, añade el informe del CEA.


Jun17

Sudáfrica: una de las facturas sanitarias más cara del mundo

Las agencias de viajes especializadas calculan que cerca de 20.000 españoles han viajado ya, o estarán a punto de hacerlo, a Sudáfrica con motivo del Mundial de Fútbol. No es una previsión difícil de hacer, ya que en la Copa Confederaciones, que también se celebró en el país africano y en la que España sufrió su primera derrota desde su histórico triunfo en la Eurocopa, acudieron 10.000.

Es buen momento éste para recordar que quien vaya a Sudáfrica lo haga con un seguro de asistencia adecuado. En torno al 20% de los viajeros españoles hacia el país africano lo hace por su cuenta, sin recurrir a agencias de viajes especializada. Aunque la mayoría de los españoles viaja a Sudáfrica en grupo, no hay que menospreciar las páginas web y las redes sociales en las que abundan personas que buscan compañeros de viaje para compartir gastos y abaratar el coste final del viaje.

Es a este segmento (mayoritariamente, hombres; cerca del 75%, entre los 30 y 50 años;  y de nivel adquisitivo medio-alto) al que más le debe importar una adecuada cobertura durante su asistencia en Sudáfrica.

Un solo dato indica la extraordinaria importancia de ese seguro. Sudáfrica ocupa, junto a Estados Unidos y a Canadá, el dudoso honor de contar con la asistencia sanitaria más cara del mundo. Una factura médica en el país africano, donde los riesgos de contraer enfermedades son mucho más elevados que en Estados Unidos o en Canadá, puede suponer perfectamente unos 30.000 euros.


Jun14

Vuelta a los principios fundamentales para superar la crisis

El 46º Seminario Anual de la International Insurance Society (IIS), que se ha celebrado recientemente en Madrid, aporta interesantes reflexiones. No sólo al mundo asegurador, sino a todos los que están comprometidos con el desarrollo económico. Me comenta un buen amigo y periodista que asistió a esta jornada que especialmente impactante fue la intervención del presidente de Nippon Life, Ikuo Uno, en la conferencia inaugural. Es tiempo de volver a los principios fundamentales, de plantearse crecimientos a largo plazo, y también de dotar a los negocios económicos de integridad, prudencia y del sabio conocimiento que da la historia.

Para este experto, uno de los errores que ha llevado a la coyuntura actual ha sido pensar que el propio mercado se corrige sin ayuda. Otro es que esta ingeniería financiera desarrollada en los últimos años no puede comprender todos los riesgos que existen en el mundo real.

Entre la recuperación de valores que propuso para volver a la senda de una buena gestión empresarial, se encuentra el nexo entre la cultura occidental y la oriental y los valores que ambas impulsan. Términos como coraje, justicia, prudencia, imparcialidad, equilibrio, no son simples palabras. Y deben volver a situarse como los ejes fundamentales para que los negocios (en general, todos los comportamientos humanos y sociales) funcionen.

Por último, además fue especialmente interesante la afirmación sobre que los líderes que gestionan las empresas deben tener un alma noble, y que el papel del seguro en la recuperación de la economía mundial pasa por contribuir al rescate de conceptos como la cultura, la ecología, la educación, la seguridad, la salud y, sobre todo,  dar protección a las personas y a las entidades.

Amén!


Jun08

Solvencia II hace más responsable al consejo de administración

Lo dice con meridiana claridad Solvencia II. El sistema de gobierno de las entidades aseguradoras deberá estar establecido y regulado de tal manera que garantice la máxima capilaridad posible en toda la organización de la gestión de los riesgos. El control de éstos ya no puede ser sólo función del responsable o del departamento de la compañía de seguros dedicado específicamente a estos menesteres. Debe ser tarea de todos, empezando por la cúpula.

El consejo de administración, o el máximo órgano de gobierno, de la entidad tiene que ser muy consciente de su responsabilidad en la adopción de decisiones estratégicas. Y también en el control de la ejecución de estas medidas. Y para cumplir adecuadamente con esa doble función, debe ser un órgano de gobierno que conozca perfectamente el perfil de los riesgos del negocio de la compañía.

Porque, para poder tomar decisiones estratégicas basadas en el perfil de riesgos de la compañía, el consejo de administración u órgano equivalente está obligado a ser un experto conocedor de los riesgos que afronta el negocio de la entidad que gobierna. Debe contar con todos los datos, y si no los tiene o no son suficientes para calibrar adecuadamente el impacto de una medida, debe reclamarlos a la dirección ejecutiva de la entidad, para poder acometer el establecimiento de políticas adecuadas de gestión de los riesgos.

Solvencia II aporta, entre otras muchas novedades, que el consejo de administración, en realidad toda la estructura de la compañía aseguradora, debe revisar todos sus procedimientos operativos para examinar si cumplen los nuevos requerimientos normativos. Hay tiempo para hacerlo, pero en 2012 todo tiene que estar en perfecto estado de revista.

Pero está claro que la alta dirección de una entidad va a tener que asumir un mayor protagonismo en la labor de examinar con minuciosidad y con rigor todos los criterios de gobernanza de la compañía. La verificación de cumplimiento normativo va a jugar un papel fundamental en este proceso.


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